Gramática Española

Metodología de la Enseñanza de Idiomas

Existen varias teorías del aprendizaje de una lengua, pero no existe un consenso respecto a cuál es la mejor forma de aprender un idioma. En general podemos decir que hay dos puntos de vista en los métodos de enseñanza de idiomas:

Un punto de vista más tradicional, que parte de la idea de que la lengua es un conjunto de estructuras gramaticales y de léxico y que, por tanto, se deben secuenciar programas y manuales a partir de los contenidos gramaticales que van de lo que se considera más fácil a lo más difícil. Estos enfoques estructurales se basan en la idea de que aprender una lengua es ante todo manejar vocabulario y estructuras. Desde esta perspectiva los métodos de enseñanza de idiomas van dirigidos a que los alumnos dominen estos elementos.

Los llamados enfoques comunicativos, que aparecieron posteriormente como reacción a esta perspectiva tradicional demasiado centrada en la gramática, supusieron un cambio en la concepción de la lengua y su enseñanza. Las metodologías de la enseñanza de idiomas se orientaron a tratar la lengua como un instrumento de comunicación y no como un simple conjunto de estructuras gramaticales. Por eso, aprender una lengua supone en estos enfoques dominar los recursos adecuados para emular una situación que necesitarán los alumnos en la vida real.

Se desarrolló entonces el concepto de funciones comunicativas, es decir, a partir de aquellas situaciones que el estudiante va a necesitar para comunicarse, seleccionar las estructuras funcionales utilizadas y, finalmente, analizar la gramática necesaria. De esta forma tanto la gramática como el léxico son tan solo medios para conseguir un objetivo: comunicarse en situaciones reales. Para ello se intenta desarrollar el uso de las llamadas cuatro destrezas: comprensión auditiva y lectora y expresión oral y escrita, para que el aprendizaje cubra todas las necesidades del aprendiente. Otra innovación es que la persona se sitúa en una posición central, pasando a ser el factor a partir del cual se organizan los programas, cursos y materiales, partiendo de sus necesidades.

Además de estas necesidades, se aprovechan los conocimientos del aprendiente sobre el mundo, otras lenguas y culturas así como la suya propia, etc.

En los últimos tiempos se ha desarrollado a partir de este enfoque comunicativo un tipo de enseñanza basada en la realización de tareas. Las metodologías de la enseñanza de idiomas parece que han querido ir más allá buscando un aprendizaje más significativo. Puesto que el lenguaje no es otra cosa que un instrumento que se utiliza con un objetivo, esto es, para hacer algo (pedir un café en un bar, reservar un hotel, contar nuestras últimas vacaciones, etc.), una clase de idiomas tendrá más significado si la presentamos como el marco para la realización de un producto final para el que necesitaremos una serie de exponentes funcionales, objetivos gramaticales y léxicos, etc. Por tanto, centrándose en una meta la motivación hará el aprendizaje mucho más significativo.

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